A la celosa confesa que acusa a todas las que no somos "ski" de chupasirios xenófobas, adorable madrugadora que no le teme a la ley de la gravedad y que opina que "todo combina con todo", le digo: es hora de asumir que el cuelgue permanente que te caracteriza y que nos ha sacado de nuestras casillas más de una vez, se está perdiendo, gracias a todo eso que condujo a tu condición de futura habitante de barrio exclusivo y usuaria de tecnología telefónica de punta. Quizás ese ataque deliberado a estas pobres cristianas -por herencia, más que nada- sea tu modo de expresar la bronca que te genera el saberte "adulta y responsable". Y, de paso, creo que es tiempo de recordar tu fobia a repetir ante una nutrida audiencia en una iglesia, la inofensiva palabra: "Oremos". Mi memoria no ha guardado ninguna situación similar en un templo; por el contrario, recuerdo de un modo muy presente el delirio generalizado que causó en todas -hasta en mí con panza exhorbitante, dos días antes de parir DOS bebés- el tema inaugural del casorio de tu colega.
A la amiga de misteriosa ocupación, que se jacta de participar en teleconferencias en las que se trata vaya uno a saber qué cosa, que asume con naturalidad que "no vamos a ir a un resort para estar peor que en TU country" y que, no podía faltar, sabe que "los tomates están carísimos", le digo: unas horas valen más que mil palabras. Creo que no hacen falta largas explicaciones sobre el motivo por el cual las madres, siempre que podemos, preferimos reunirnos con sus amigas sin niños alrededor. Es que los nuestros, "son unos jodidos".
A la que, creo, finalmente comprendió la anatomía involucrada en la concepción humana, esa brillante pensadora de "siempre existirán los obreros de la construcción", compradora compulsiva de vestidos que también sabe guardar en su placard alguna prenda infantil en talle extra large, le digo: no está mal reconocerse competitiva, creo que se debe a que sabemos que, no importa de qué competencia se trate, podemos ganarla. De paso, te anticipo que no te va a ser tan fácil ganar la categoría, y no quiero imaginarnos en el concurso, subiendo la tapa de la cartuchera de tres pisos para que la otra no se copie.
A la que alguna vez pensó que nos chupábamos el dedo y nos tiró, muy suelta de cuerpo: "es que me dio penita", esa misma que sabe que "Clarín se murió en el 92" y a la que no le da pudor confesar que sus botas la acompañan desde la mitad de su vida, le digo: te banco a morir en tu "new wave", pero ello no significa que todas las salidas, diurnas o nocturnas, las ocupes de esa manera, dejándonos sin tu sonora risa en otros encuentros mucho más frívolos a veces, pero en los que también aparecen momentos de constelación.
A la que tiró como si fuera el comentario más normal del mundo "lo pensé, y los gemelos son por el quemado", esa "workaholic" que está en la cresta de la ola pero que también conoce de emborracharse y quedarse dormida en el trayecto hasta "el" boliche de Miramar, le digo: tu ausencia en el blog es evidente. Ahora, que hayas solicitado no sólo la casilla y la clave de acceso sino también la dirección del blog, es de una desfachatez rayana con la demencia.
A la involuntaria creadora del título "¿Vos a qué colegio fuiste?", despistada mujer de 33 en cuerpo de 25, amiga personal de CFK y asidua invitada a la Quinta de Olivos, la que no conoce de trabajar en el microcentro, le digo: Mora es lindísimo, pero no insistas. El método científico de predicción de sexo no falla. Espero, por otra parte, que la sobredosis de gritos infantiles del sábado no te haya perturbado: no es siempre así, pero es cierto que es una de las realidades posibles. De todas maneras, el saldo es siempre positivo.
Esta entrada tiene tanta data tirada en la jeta, que me abruma contestarla toda.
ResponderEliminarMe limitaré a dos cosas básicamente:
1) Sos genial Mari, genial, genial.
Un caudal inagotable de delirios, observaciones más que acertadas (creo que estás por entrar dentro de la categoría de aguda... si no estás en el primer lugar ya), miradas irónicas/humorísticas sobre nosotras. Me encanta!
2) Me compré otro vestido. Creo que tengo un problema serio. Ya no sé cuál de los que tengo me gusta más, me angustia cuando salgo pensar cuál me pongo, me compro más largo? más corto? de este color ya tengo?, no, no, el otro es un verde más clarito, este tiene un botón en la cintura, el otro no. Ya es un delirio.
Pero creo que un vestido es dificil que pase de moda. Salvo por el largo. Que, obviamente, ajusto según la época. Los de hace unos años, han sido acortados a estas nuevas épocas que, gracias a Diosito, están a favor de mostrar las piernas y las rodillas.
Así que creo que es una buena inversión. No?
Yo sigo adelante. Me propuse llegar a los 100 vestidos antes de mis 40. (40??? eso va a llegar???). De golpe, me deprimí!
Besossssssssssssssssssssssssssss!!!!
Ay Caroli.... tengo un miedo de que me contagies tu compulsión... te vi dos horas en el centro, un miércoles lluvioso a la tarde, y ya me compré un vestido!!!!
ResponderEliminarRemember: con París en el horizonte, Jimmy Choo incluido, los 40 no deprimen!!!! Mariss